Cashback: Pause, por favor

Por JorgeS | Comentarios ( 0 ) | Trackbacks ( 0 )

cashback_movie_poster Cashback es la "última" película del director británico Sean Ellis. La última, entre comillas, porque a pesar de que Cashback se estrenó en España el mes pasado, lo cierto es que la cinta realmente data de 2006, fecha en la que la película salió premiada del Festival de Cine de San Sebastián. Para más inri, dos años antes, en 2004, Sean Ellis obtuvo una nominación a los Oscar gracias a un cortometraje de idéntico título y planteamiento similar. Una vez más, bendita distribución.

El planteamiento de la cinta de Ellis, prestigioso fotógrafo de moda, queda a medio camino de lo que propone Michel Gondry en su nueva historia (Rebobine, Por Favor). En Cashback, un estudiante de Bellas Artes de Londres desarrolla una peculiar habilidad tras el desencuentro con su novia: Ben es capaz de detener el tiempo, de darle al pause en el mando de la vida, para poder captar la esencia de la belleza y plasmarla en sus retratos. Este efecto secundario del insomnio que le castiga desde la separación encuentra el marco ideal en el turno de noche de un supermercado de la zona, en el que Ben hallará desahogo y algo con lo que poder volver a conciliar el sueño.

Además del planteamiento que, de por sí, puede resultar ligeramente pueril pero que sin duda encaja a la perfección en la naturaleza del artista, las dos grandes bazas de Cashback son su estética de videoclip y su casting. Ellis tiene mucho que ver en ambas pero, sobre todo, en la primera; en su época de fotógrafo de Vogue o Visionaire, entre muchas otras, era conocido por su estilo cinemático y llegó a colaborar con David Lynch, lo que explicaría muchas cosas.

El otro gran acierto es el de Sean Biggerstaff. Hasta ahora, Biggerstaff sólo era relativamente reconocido por su intervención en la serie Harry Potter. Sin embargo, y como Ellis ha reconocido alguna vez, para el papel de Ben Willis, se necesitaba la presencia de alguien librado totalmente de cualquier tipo de carga sexual; de no irradiar inocencia, como así lo hace el personaje, la actividad de alguien que es capaz de parar el tiempo y lo emplea para "destapar" a las mujeres y dibujarlas resultaría bastante confuso. Y, sin duda, lastraría enormemente el resultado de Cashback.

Porque, a pesar de todo esto, la historia que Sean Ellis plantea es tremendamente inocente, sensiblera y, posiblemente, hasta cursi. Pero eso sólo se descubre con la película finiquitada, como un caramelo al que cuesta quitarle el envoltorio. Y esa es otra de las grandes virtudes de la cinta de Ellis, que es capaz de contar una reflexión sobre la belleza a su manera; aunque "su manera" implique ciertos guiños excesivamente explícitos a la comedia teenager (uno no entiende muy bien la escena del partido de fútbol a la inglesa). Aun con eso, la película de Sean Ellis no le da la razón a sus dificultades distribuidoras.

Ficha Técnica:


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